Su rostro, ¿Refleja la melancolía o el gozo?

Su rostro, ¿Refleja la melancolía o el gozo?

“No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” Lucas 2:10-11. “Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor” Juan 20:20. Basta con tomar un transporte público, por ejemplo el subte, el colectivo o el tren, para leer en muchos rostros el desánimo o la tristeza debido a las preocupaciones de la vida cotidiana. Para los que no tienen otro horizonte que esta tierra, no hay nada más comprensible. A las noticias, a menudo preocupantes, difundidas por los medios de comunicación se añaden todos los problemas personales y familiares. El cristiano también pasa por dificultades, pero el gozo permanece en su corazón. La melancolía no debería ser su estado espiritual habitual. Si acostumbra pasar cada mañana un momento con Dios mediante la lectura de la Biblia y la oración, su rostro puede reflejar la serenidad durante todo el día. Se cuenta que un día de navidad alguien llevó una niña pobre a una clínica cristiana. La pequeña escuchó la historia de Jesús y se llenó de gozo. -¡Ah, qué contenta estoy aquí! -dijo a la enfermera- ¿Usted sabía que Jesús nació? -Por supuesto, dijo la enfermera. -¿Lo sabía?, pues no parece. -¿Por qué?, preguntó la enfermera un poco sorprendida. Y en seguida comprendió que su rostro adusto contradecía ese gran tema de gozo que decía conocer. Jesús nació, murió por nosotros, resucitó y está todos los días con nosotros si depositamos nuestra confianza en Él. ¿No le parece una razón más que suficiente para que nuestro corazón cante de gozo todo el...

Basta a cada día su propio afán

Basta a cada día su propio afán

Sea que empecemos bien o mal el día, este día que estamos viviendo traerá consigo su afán, es decir, sus penas, sus dificultades, sus luchas, sus emociones. El Señor conoce este afán, y en Su gracia nos dice que esto nos basta. No debemos añadir al afán de hoy el de mañana, sino todo lo contrario: debemos esforzarnos para no preocuparnos anticipadamente. La gracia de Dios es suficiente para todas las situaciones en las que el creyente se encuentra; ella nos dará la fuerza necesaria para ir hacia adelante hoy. ¡Buscar alimento y ropa es lo más natural! Por supuesto, estas cosas son necesarias, pero la preocupación que esto puede causarnos podría desviarnos del Señor. Por ello, Él nos pide que no nos preocupemos por estas cosas, pues si somos hijos de nuestro Padre celestial, gozamos de Sus fieles cuidados. Él sabe…

Si crees verás la Gloria de Dios

Si crees verás la Gloria de Dios

En el Evangelio según Juan, principalmente, los milagros del Señor están designados por una palabra cuyo sentido literal es “signo” (o señal). Revela efectivamente algo de Su gloria y de Su persona. Así, mediante la multiplicación de los panes, descubrimos que Jesús es el pan de vida (Juan 6:35); cuando le da la vista al ciego, es la luz del mundo…

Miedo a la muerte

Miedo a la muerte

“No hay hombre que tenga…potestad sobre el día de la muerte” Eclesiastés 8:8 “La paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús” Romanos 6:23 Era un artista con mucho éxito: tenía una riqueza incalculable, su fama había ido más allá de las fronteras, la gloria de este mundo le sobraba. En uno de sus últimos álbumes a menudo evocaba la desesperación de los hombres. A un periodista declaró: “La muerte es algo que me da mucho miedo. Amo demasiado la vida para pensar en que se va a acabar”. Sin embargo, la muerte está allí, es inevitable. Todos los placeres que la vida ofrece se acabarán; el hombre más rico no podrá llevar nada, absolutamente nada consigo. Pero el asunto es aún más serio, pues habrá que rendir cuentas a Dios, al Dios que nos ofreció su gracia enviando a su Hijo Jesús a la tierra. Dios tendrá que juzgar a todo el que no haya querido creer. Entonces será demasiado tarde, y los arrepentidos más amargos no podrán cambiar nada de su futuro eterno. Qué contraste con el apóstol Pablo, quien lejos de tener miedo a la muerte, escribió desde una cárcel: “Teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Filipenses 1:23). Sólo una cosa lo animaba a esperar: podía vivir, no con abundancia de bienes materiales y comodidades, sino para Jesucristo. Dios le daría la gloria que los hombres no le habían dado. Y usted, ¿tiene miedo a la muerte? Eche mano de la vida que Dios le da. Por amor a nosotros Cristo venció la muerte y a aquel que tenía poder sobre ella. Dios da la vida eterna a todo el que deposita su confianza en el Señor Jesús y cree en su sacrificio...

Perseverar en la oración

Perseverar en la oración

“Después de la Segunda Guerra Mundial era casi imposible ir a China. Sin embargo, eso era lo que yo realmente deseaba hacer. Oí hablar de un pequeño barco que iba hasta Shangai, pero no era de pasajeros. A pesar de ello, cada día iba a la oficina de la compañía y preguntaba si podía embarcar. El empleado, aunque era muy amable, siempre rechazaba mi solicitud. Al día siguiente volvía a insistir, hasta que un día el hombre me dijo: Debe ser muy molesto venir tan a menudo. Déjeme su número de teléfono y…

La consagración de nuestro tiempo

La consagración de nuestro tiempo

Muchas personas invierten su tiempo, sus fuerzas y su dinero en actividades que no les darán ningún rendimiento en el más allá. ¿Por qué el cristiano no se consagra del mismo modo a servir al Señor y agradarle? El Señor dio todo lo que tenía para salvarnos. Consagrarse a algo implica establecer prioridades, privaciones, pues es obvio que la energía o el dinero que gastamos en algo ya no podría estar disponible para otras cosas. Pero por encima de todo, el cristiano es invitado a consagrarse él mismo al Señor. El apóstol Pablo cita el ejemplo de los macedonios, unos creyentes pobres que no sólo habían dado su dinero para el servicio del Evangelio, sino que se habían dado a sí mismos al Señor: “A sí mismos se dieron primeramente al…