El Hijo Pródigo

El Hijo Pródigo

La parábola del hijo pródigo o el Restaurador accionar de Nuestro Padre Dios.
( Luc.15: 11-32).

Jesús enseñaba por historias que conocemos con el nombre de “parábolas”. Estas tienen una o varias posibilidades de ser entendidas pero ésta que estaremos mirando tiene como su objetivo más importante reflejar el amor de Dios hacia la gente que no está en relación espiritual con El. Les invito entonces a observar a ésta familia compuesta por un padre y sus dos hijos, de la cuál Jesús nos habla como referendo del amor divino.

  1. ¿Dónde está la madre?
    La primer cosa que salta a la vista al leer ésta historia es que la madre no es nombrada. (v.11).

    Las mujeres no se contaban dentro de las genealogías o historias hebreas (Mt.14:21).Tenían un lugar secundario en la sinagoga, pero la perspectiva de Jesús era diferente: Mujer Samaritana, mujer adúltera, madres con sus niños. Marta y Miriam; así qué, como Jesús no la nombra es posible que la madre de ésta familia haya muerto hacía ya un tiempo, lo cuál deducimos del cuadro de crisis y de la psicología de los personajes de los cuáles se nos habla.

    Un estudio acerca de la psicología familiar nos dice que cuando uno de los padres falta se produce la “homeostasis”: Asunción del rol del progenitor faltante, aquí es en la persona del hijo mayor. Es la búsqueda del equilibrio familiar. Asume el rol de “ser ejemplo”. Es una actitud muchas veces “No consciente”. Es el hijo que no hace reclamos al padre (v12), nunca desobedece (v29), trabaja con ahínco (v25) y no malgasta sus recursos (v29). Es un hijo “ejemplar”.

  2. Polarización de funciones.
    Hijo mayor: Obligaciones y deberes.
    Hijo menor: Derechos y privilegios.
    Hijo mayor: Responsabilidad de sol a sol. Ahorra y produce. Su tristeza se canaliza trabajando.
    Hijo menor: Libertad. Gasta. Llena la casa de amigos y música.
    Ambos hermanos están en una alternativa dolorosa: Afirmar su punto de vista o sucumbir.
  3. Hijo menor: La Partida.
    El hijo menor entonces sale en busca de diversión, aventura, libertad, experiencias. Necesita definir su identidad y escapar de la situación obscura en la cuál se siente inmerso. Muchas personas entran en la adultez sin haberse afianzado como individuo, por diversas crisis vividas tales como abandono, pérdida o abuso. y luego experimentan un “segunda adolescencia”.

    Desde su punto de vista, en su casa no había lugar para ensayos de personalidad. Había un equilibrio que mantener, un rol que desempeñar Es aquí donde aparece el padre (como representación de Dios). Acepta, reconoce, respeta los derechos de ambos hijos. “Les repartió los bienes”, porque podríamos decir que a Dios:

    • Le gusta la libertad. Dt.15, Ro.8:2
    • Le gusta la alegría Stg.1:17.
    • Regocíjense!!!! Fil.4:4.

    Es la voluntad de Dios que nos hallemos a nosotros mismos a fin de cumplir con nuestra vocación en el mundo y en la historia.

  4. Hijo menor: La crisis.
    Tres graves errores que cometió éste inexperto joven:

    • Juntó todo. Impulsivo. Quemò recursos. No hizo previsión.
    • Creyó que la distancia geográfica obraría el milagro de la diferenciación.
    • Eligió un modo de vida opuesto a los fines que perseguía.

    Así que descubrió que (v14):

    • La diversión que se compra se disipa rápidamente.
    • Los verdaderos amigos no se consiguen en unas noches de desenfreno.
    • La vida no es sólo “derechos y privilegios” sino sabiduría y trabajo.

    Comienza a ser quebrada su pasividad y su concepción de que todo debía dársele (v16), poco a poco se fue desmoronando. Buscaba afianzarse pero estaba perdido, buscaba vivir pero había muerto…(v24); así que volviò en sì (v17)…..Eligió el camino de la oportunidad.

  5. Hijo menor: el Retorno.
    La toma de conciencia y la vuelta en sí desde el estado de alienación en que se encontraba, fruto de sus desaciertos y errores, le conducen a dar pasos significativos.:

    • El trabajo es bueno y provechoso., (v17).
    • Quiere ser como uno de los trabajadores de la casa de su padre (v19).
    • Está listo para asumir su responsabilidad y reconocer su error (v18).
    • Necesita enfrentar su realidad no como un mero objeto sino como un sujeto responsable. No un ente pasivo circunstancial.
    • Su reflexión se transformò en acción (v20).
  6. El encuentro: El Padre y el hijo.
    Sólo su padre (Dios) pudo reconocerlo de lejos. De la familia a diferencia de otras instituciones sociales, sólo se sale con la muerte y en algunos casos, ni así.

    El tenía un padre que era sabio para esperar, sabio para ver, sabio para actuar. sabio para restaurar. Esta es una historia familiar. Todo lo que le pasa a un miembro de la familia, de alguna manera le pasa a todos, pero el padre contaba con otros recursos de los cuales el joven hijo carenciaba: su experiencia de vida, la asimilación de las crisis y la fuerza resolutiva para enfrentarlas.

  7. La fragilidad del otro hijo
    Este hijo necesitaba también una conversión:

    • De las obligaciones a los derechos
    • De los deberes a los privilegios
    • De las cargas a la alegría.

    Al igual que su hermano necesitaba ser sanado, contenido y enseñado por su padre y éste, así lo hizo. Finalmente, el padre también salió a buscarlo y le ayudó a volver en sí.

Conclusión
Hoy cada hombre y mujer que aún no ha experimentado un encuentro con Dios como su Padre a través de Jesucristo, de su sacrificio a favor nuestro por su muerte en la Cruz, necesita también ser guiado, sanado y ayudado a volver a ser humano, en su totalidad. Dios como Padre amoroso nunca nos ha obligado o retenido en contra de nuestra voluntad bajo sus preceptos o mandamientos, pero justamente son la obediencia a los mismos lo que hace al hombre ser completo y pleno y cabalmente humano, teniendo de ésta manera no sólo una regla de conducta y fe en las Sagradas Escrituras para su vida cotidiana, sino la perspectiva de una esperanza que va más allá de nuestra existencia material. Si te has alejado de El y quieres volver, El saldrá y correrá a tu encuentro y si sientes que ser cristiano es más una carga que un privilegio glorioso que Dios te ha dado, El también saldrá a buscarte y con un brazo en el hombro te ayudará a entender que sólo bajo su cobertura e integrándote a la familia que es la comunidad de fe, podrás ser la persona que cumpla el propósito para lo cuál has sido creado. No pierdas entonces más el tiempo. Vuelve en ti y búscale, mientras puede ser hallado.

Pastor Jorge A. Soncini.

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