
Si nadie cuida de un recién nacido, éste deja de vivir al cabo de unas pocas horas. Sucede lo mismo al otro extremo de la vida. Las personas muy ancianas a menudo dependen de los cuidados de sus familiares o del personal de un asilo. Incluso cuando estamos en la plenitud de la vida necesitamos de los demás. ¿Quién podría vivir solo, sin ser escuchado, cuidado o animado?